Era costumbre prepararle la cena y recalentarla. Pero, muchos de esos platos se los comÃa el perro.
También, era habitual que llegase cenado y con un vino de más. Decidió romper con las cadenas
ficticias de la esclavitud y sumisión. Se subió a la vieja sepulvedana, conteniendo las lágrimas y sin
importar el qué dirán. Eligió cocinar, solo para ella, la que serÃa su mejor receta gourmet. Estaba
aderezada con unos gramos de libertad, una pizca de amor propio y un puñado consistente de
respeto.
MICRORRELATO FINALISTA del IX Concurso Literario de micronarrativa "Amando se entiende la gente" convocado por Creatividad Literaria

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